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sábado, 22 de septiembre de 2012

La importancia del camino

Hace 6 meses aproximadamente empecé este blog. Podría recurrir al cliché de decir que ni en el más loco de mis sueños habría imaginado estar donde estoy hoy, pero estaría mintiendo; hace más de 6 meses que un deseo oculto muy en mi interior quería que hoy me encontrara en esta situación; libre de ataduras, con la libertad de hacer casi lo que quiera, incluido correr. Han sido meses en los cuales a veces tuve tiempo y tranquilidad mental como para correr mucho. En otros momentos sufrí sin correr por sentirme apurado por fechas límite, y también por las autosancadillas que me sigo haciendo.
No he aumentado mi velocidad, ni las distancias que logro correr, pero si he sentido otros cambios, más sutiles, que cuestan interiorizar aunque estén en frente de tus ojos. Siento mejor lo que pasa con mis pies, cada vez noto más la diferencia entre correr con zapatillas normales, con Vibrams y a pata pelá, he aprendido a calmarme mientras corro, siento la diferencia que hace el ir relajado, etc. Este blog me ha hecho también aprender, buscar información, entender como funciona el cuerpo. Ya no me importa tanto llegar aguantar una maratón; estoy feliz con los 5k que hago cada vez que salgo. Lo otro ya llegará...

lunes, 14 de mayo de 2012

Corriendo con "taco"

Hace una semana salí a correr como de costumbre sin zapatillas pero, algo aburrido de mi típico recorrido, decidí hacer un trayecto por la ciclovía de una gran avenida cerca de mi casa a eso de las seis de la tarde, hora punta de tráfico donde todos vuelven a sus casas.
Sé lo que es estar en un "taco"; por mucha radio, celular, etc. que uno tenga, es imposible no aburrirse. Del aburrimiento se pasa al enojo por saberse perdiendo el tiempo, así mejor no achorarse con un conductor metido en un atochamiento. Afortunadamente hace tiempo que no sufro con uno; uso mi bicicleta para moverme por la ciudad y para mi los tacos no existen.

le yo en bici sorteando el tráfico!

Iba yo entonces corriendo por la ciclovía a pata pelá, mirando encantado de vez en cuando las caras de asombro de la gente arriba de las micros y de los peatones paseando, incluso de los mismos runners en sus air's super reecushion blablá. Correr descalzo es otra cosa, la sensación de propiocepción es distinta, infinitamente superior a correr con zapatillas. Con calzado es muy fácil dejarse llevar por "lo de afuera"; por el ruido, el ambiente, en cambio descalzo vas muy metido en lo tuyo pero no de una forma racional conscienzuda sino que te dejas llevar por las sensaciones en los pies, en los músculos que por primera vez estás ocupando.
Sin otra cosa que me preocupara aparte de las ocasionales piedritas y vidrio en el suelo, avanzaba por el tercer km cuando desde una camioneta parada esperando en la luz roja me gritan: ¨¡ponte zapatillas aweonao!¨. Primer impulso: encarar al idiota. Como ya dije andar en bici por la ciudad me ha enseñado a ignorar a los automovilistas, asi que finalmente eso fue lo que hice. Seguí corriendo y pronto lo dejé muy lejos allá atrás todavía en el taco.
Venía ya de regreso, llegando a mi casa, cuando por detrás escucho: ¨¿¡y las zapatillas!?¨. Me doy vuelta pero el bólido ya había desaparecido por la esquina... otro idiota que cree que tiene que enseñarle al mundo como hacer las cosas. Llevo mucho tiempo pensando qué pone a los automovilistas tan agresivos, supongo que es una mezcla entre el stress de manejar y el poder que se siente al estar detrás de un volante, ambas cosas peligrosas.
Como conclusión de esta historia, pienso en lo mucho que nos impacta lo diferente; ya sea en temas fundamentales como la diversidad sexual o religiosa, o en cosas tan pequeñas como ver a alguien corriendo ocupando nada más que sus pies (horror!). Es tarea de todos terminar con los prejuicios... la próxima vez que me griten en la calle voy a convertir a alguien al barefoot running.

miércoles, 29 de febrero de 2012

¿Por qué?

Quiero comentar en esta primera entrada qué me llevó a comenzar este blog. Como muchos me siento "del montón" en lo que a estado físico respecta: durante el colegio fui un deportista dedicado, pero al entrar a la universidad mis hábitos empeoraron, comiendo a cualquier hora cualquier cosa y haciendo ejercicio solo por obligación para mantener la forma. Mi gran amiga para mantener un estado físico decente durante estos años fue mi bicicleta, la que uso para transportarme a diario aunque más por conveniencia y rapidez que por el ejercicio que significa.
Así como muchos he vagado durante estos años buscando un deporte que vuelva a llenar mis días, que me provoque ese salto adrenalínico que solo te da la competencia y que me mantenga en forma. Obviamente miré primero hacia donde miran todos actualmente: al running. Lo intenté (debo decir que sin mucho ímpetu) pero dos cosas terminaron con la aventura: por una parte el dolor que sentía después de CADA salida, y por otro lado el aburrimiento de un deporte que generalmente es solitario y donde tu rival habitual eres tu mismo. Han pasado años de eso y vuelvo a caer en el running: ¿Qué ha cambiado? Primero la cantidad de carreras que existen hoy en día, con lo cual puedes ponerte a prueba contra otros constantemente y sentir así que cada entrenamiento tiene un objetivo palpable. Pero lo más importante es que esta vez me he informado harto antes de partir entrenando, tratando de tomarlo con calma y haciendo un cambio radical en la forma de practicar este deporte: ahora corro descalzo. No quiero ahondar en esta oportunidad en los motivos que me llevaron a hacer este cambio, pero voy a decir que tengo puesta la fe en que esto signifique el fin del dolor, las lesiones y las molestias en una disciplina que debiera ser reconfortante y no un martirio.
De esta forma iré comentando mi evolución en este blog como un barefoot runner, mostrando qué datos e información me llevaron a transformarme en un corredor descalzo y tratando también que el propio blog sea un incentivo para cumplir las metas que me he propuesto: mejorar mi estado físico, y volver a sentir la excitación de la competencia. Veremos que pasa...